• Wally

Carta #69: El día que todo cambió para terminar en una pausa indefinida.

Actualizado: ago 5

El día que cambió para terminar en una pausa indefinida.


Nunca imaginé que yo sería capaz de hacerle daño a alguien que amo.


Nunca imaginé que el causar daño fuera más doloroso que si te lo hubieran provocado.


Las palabras dejan marcas.


Nunca imaginé que lo que saliera de mi boca fuera a causar tanta tristeza en tu vida, tanto que por ahora, no me quieras tan cerca de ella.


Yo más que nadie conozco el poder de las palabras. Entonces, me pregunto de la razón detrás del no haberlas cuidado contigo.


Tú, amablemente y con cariño en tus ojos, me dices tranquilamente: “todo paso de una manera perfecta, y así tienes que verlo”.


Y yo en este instante, lo único que siento es tristeza por haberte alejado en aquel momento.


Yo te digo que no me arrepiento del cómo sucedieron las cosas porque sin duda alguna me dieron una lección de vida.


Sin embargo, me pregunto del por qué esas lecciones yo las aprendo solamente al perder a las personas que más cercanas considero.


Me duele mucho el haberte herido.


Me duele mucho el haberte alejado.


Porque ahora entiendo que no debo excusar mis acciones detrás del dolor profundo que puedo sentir por situaciones externas a lo que TU Y YO vivimos como equipo.


Hoy, te tengo sentado en la mesa comiendo frente a mí después de años de no hacerlo.


Pidiéndote que lo intentemos.


Hoy, tú me dices que por ahora no es el mejor momento porque tú ya cruzaste el camino por el cual yo me encuentro.


Un camino dudoso donde tus pies pisan con incertidumbre por la falta de conexión que sientes contigo mismo.


Un camino que solo se debe de cruzar de la mano del creador ya que lo que encuentras es a ti mismo al final de todo. Haciéndote más fuerte y seguro de lo que eres.


Tú me dices que no somos de nadie. Y yo en mi falta de madurez no logro entenderlo.


Tú me dices que una relación ideal es querer estar con alguien solo por estar y compartir.


Sin obligaciones de por medio.


Y yo por consecuencia, aún sin entenderlo, me abro para intentar comprenderlo.


Eres de las pocas personas que yo escucho.


Gracias por nunca hacerme daño y cuidarme con todo lo que tú eres.


‘Yo no soy bueno para tener una relación en este momento’, me dices.


‘Y puedo mentirle a las demás personas, pero no me lo puedo permitir contigo’, recalcas.


‘Así están las cosas y espero que me entiendas’, terminas.


Dejándome sin palabras.


Porque lo que en su momento comenzó como una decisión de los dos, yo lo termine por no saber manejar mis emociones, golpeándote inconscientemente.


‘No estás bien, no hagas esto’, me lo dijiste una y otra vez en aquella llamada.


Pero yo no lo entendí hasta que la turbulencia en mis pensamientos – provocada por algo que no tenía nada que ver contigo – empezó a guardar silencio.


Momento el cual – me dices – llegó demasiado tarde.


Hoy, no te digo ni adiós ni un hasta pronto, porque sé que lo que tu y yo tenemos es una conexión que va más allá de nuestra comprensión.


‘No es momento de que estemos juntos’, me dices.


‘Pero no te estoy diciendo que nunca lo será’, recalcas.


Yo te abrazo y tú me recoges con todas tus fuerzas, con la mentalidad de: si yo pude atravesar ese camino, esperemos que tú también lo hagas.


Concluyendo ambos que:


Si en un futuro, las cosas entre nosotros se dan, que hermosa historia de amor será.


Y si no se dan, será una historia que en mi corazón una gran lección, dejó.


Pero por ahora, nuestra película está en PAUSA.


Que solamente ambos tenemos el control de ponerla en marcha.


Texto por Letters in Quotes ®

Photo by Tony Pham.

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